Autorizaciones de Caser

Si eres cliente de Caser Seguros y necesitas realizar una prueba médica o tratamiento específico, es posible que requieras una autorización previa. En este artículo te explicamos cómo solicitar autorizaciones en Caser, los teléfonos disponibles para gestión de autorizaciones, cómo acceder a la zona privada para tramitarlas y qué pruebas suelen necesitar autorización.

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Opciones para solicitar Autorizaciones en Caser

Caser ofrece diferentes formas para tramitar autorizaciones médicas, adaptándose a las necesidades de sus asegurados. Las opciones principales incluyen:

  • Vía telefónica: Puedes solicitar tu autorización llamando a los teléfonos de atención al cliente.

  • A través del área privada: Accediendo a la plataforma online de Caser, puedes gestionar y consultar tus autorizaciones sin necesidad de desplazarte.

  • En oficinas físicas: También puedes acudir a las sucursales de Caser para tramitar la autorización de forma presencial.

  • Por correo electrónico: Algunas pruebas permiten ser gestionadas a través del correo electrónico habilitado por Caser para estos trámites.

Teléfonos de Autorizaciones en Caser

Para solicitar autorizaciones médicas en Caser, puedes contactar a los siguientes números de atención al cliente:

Es recomendable tener a mano tu número de póliza y los datos de la prueba o tratamiento para agilizar el trámite.

Autorizaciones en el Área Privada de Caser

Caser dispone de un área privada en su portal web donde los asegurados pueden:

  • Consultar el estado de sus autorizaciones.

  • Descargar autorizaciones ya emitidas.

  • Solicitar nuevas autorizaciones de manera rápida y sencilla.

  • Revisar el historial de solicitudes.

Para acceder, solo necesitas registrarte con tu número de póliza y contraseña en la web de Caser.

Pruebas en Caser que Necesitan Autorización

Algunas pruebas médicas requieren autorización previa para garantizar la cobertura del seguro. Entre ellas se incluyen:

  • Resonancias magnéticas y tomografías computarizadas (TAC).

  • Pruebas diagnósticas de alta complejidad, como ecocardiografías o estudios de medicina nuclear.

  • Tratamientos especializados, como rehabilitación, fisioterapia prolongada o sesiones de quimioterapia.

  • Intervenciones quirúrgicas, tanto ambulatorias como de hospitalización.

  • Hospitalizaciones y pruebas preoperatorias.

Para confirmar si una prueba específica requiere autorización, consulta directamente con Caser o revisa tu póliza.

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